98.- ¿En qué consiste la falsedad material y la falsedad ideológica en documento privado?

a.- falsedad material.

Este tipo de falsedad consiste en la creación de un documento falso o la alteración de uno existente. Puede hacerse agregando o suprimiendo expresiones que puedan servir de prueba, es decir, alterando el texto del escrito para que diga algo distinto de su contenido inicial. Ejemplo de falsedad material. Un trabajador a efectos de excusarse de no ir a trabajar diseña en el computador un certificado de un médico en el que consta que ese día estaba enfermo, imita la firma del profesional de la salud y lo presenta en la empresa.

b.- falsedad ideológica.

Este tipo de falsedad, por el contrario, es aquella que comete el verdadero autor del documento al expresar en él hechos falsos que puedan servir de prueba[1]. Ejemplo de falsedad ideológica. Un médico utilizando su membrete y estampando realmente su firma, certifica en forma falsaria que un fulano padece una determinada enfermedad.

Hasta hace pocos años <<la falsedad ideológica>> en documento privado no era digna de reproche penal siendo solo considerada como falta ética en el artículo 52 de la ley 23 de 1981 que dice: “(…), incurre en falta grave contra la ética el médico a quien se comprobare haber expedido un certificado falso”. Los juristas afianzaban la tesis de la no punibilidad de la <<falsedad ideológica>> en el hecho de que el artículo 289 del Código penal dispone: “El que falsifique documento privado que pueda servir de prueba, incurrirá, si lo usa, en prisión…” y a partir de esta descripción decían que esta conducta solo abarcaba las falsedades materiales, tales como la alteración aditiva o por agregación, la enmienda, la interpolación, las tachaduras, las alteraciones diminutivas o supresivas, la falsificación por deformación  y falsificación por transferencias, pero no la <<falsedad ideológica>>, que viene a ser, como se ha dicho, la mentira expresada por el mismo autor en un documento materialmente verdadero.

No obstante, la jurisprudencia tomo un rumbo de avanzada y dijo que la conducta deviene ilícita cuando “en un escrito genuino se insertan declaraciones contrarias a la verdad, es decir, cuando siendo el documento verdadero en su forma y origen (auténtico), contiene afirmaciones falsas sobre la existencia histórica de un acto o un hecho, o sus modalidades, bien porque se los hace aparecer como verdaderos no habiendo ocurrido, o cuando habiendo acontecido de determinada manera, son presentados de una diferente”[2]. En el mismo sentido la Corte Constitucional en sentencia C-637 de 2009. M.P. Mauricio González Cuervo, dijo lo siguiente: “De acuerdo con las reglas del derecho viviente y con base en la jurisprudencia consistente y reiterada de la Corte Suprema de Justicia, intérprete autorizado de la ley, se ha entendido que cuando el legislador se refiere a la falsedad, a secas, incluye las dos modalidades en que la misma es posible, esto es, que el tipo penal previsto en el artículo 289 de la Ley 599 de 2000 se refiere tanto a la falsedad material como a la falsedad ideológica del documento privado, y, en modo alguno, incurre en omisión alguna”.

La falsedad ideológica puede presentarse en cualquier documento expedido por el galeno con fines probatorios; tales como, la historia clínica a la que dedicamos unos comentarios aparte o el certificado médico. Este último es definido por la ley como el “documento destinado a acreditar el nacimiento, el estado de salud, el tratamiento prescrito o el fallecimiento de una persona.” Art 50 ley 23 de 1981. Así, el médico que certifica que un paciente tiene una grave crisis de hipertensión con el fin de evitar que este sea recluido en una cárcel, incurre en falta ético disciplinaria consagrada en el  artículo 52 de la ley 23 de 1981 y en el delito de falsedad ideológica en documento privado  tipificado en el artículo 289 de la ley 599 de 2000 Código penal.

Ahora bien, para que se estructure el delito de falsedad ideológica en documento privado es necesaria la concurrencia de dos requisitos, a saber:

a.- El documento debe ser apto probatoriamente. Es importante precisar que el documento objeto de adulteración debe ser apto probatoriamente, condición sin la cual, el acto no podrá ser objeto de reacción penal alguna; toda vez que la circulación de documentos privados se sustenta en la necesidad social del principio de confianza, en donde la ciudadanía le da credibilidad a ellos, precisamente, por la fe otorgada en el trafico jurídico colombiano, cuando las transacciones comerciales o civiles se soportan en documentos privados generados por el acuerdo de voluntades[3].

b.- El documento debe efectivamente lesionar el bien jurídico de la fe pública. Para reprochar penalmente la <<falsedad ideológica en documento privado>> es necesario también modular la conducta con el <<principio de lesividad>> del que tuvimos oportunidad de hacer referencia y según el cual, no son punibles las conductas que aun siendo típicas no son potencialmente dañosas, como por ejemplo, la madre médico que envía una nota dirigida a la profesora del niño diciéndole que éste no pudo asistir a clases por encontrarse refriado siendo esto falso. Esta conducta no puede ser considerada punible ya no por no ser típica pues lo es, sino por no ser antijurídica, es decir <<por no causar daño>>. Tampoco es punible la carta del novio dirigida a la novia diciéndole que ha comprado un carro nuevo solo con el fin de que ella regrese.


[1] Romero Soto. Luis e. La falsedad documental. Cuarta edición ampliada y revisada. Editorial Temis. 1993. Pág. 162

[2] Corte Suprema de Justicia, radicado 13. 231, sentencia del 29 de noviembre de 2000. En la misma línea jurisprudencial, Corte Suprema de Justicia: radicación 13.231 del 29 de noviembre de 2000; 22.407 del 16 de mayo de 2005; 23.595 del 20 de julio de 2007 y  25.059 del 12 marzo de 2008.

[3] En el mismo sentido, Corte Suprema de Justicia, radicación 23.159 de abril 30 de 2008.

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